¿Podremos despedirnos de ciertas cosas?
No se pueden vivir duelos eternos. Ni odios eternos. Además los lutos largos sientan mal. Y los cortos solo se atreven a estar de moda.
Las cosas comienzan y se terminan, sino ¿Cuándo conoceremos algo nuevo?
La cosota, La Cosa diría un tal gran Heidegger, o la cosita pequeña y enorme a la que uno se aferra es solo un salvavidas hecho de dagas.
Sic. Otra instancia detestable son las falsas despedidas. Como esos novios adolescentes que se separan solo para volver a juntarse una y otra vez. Adioses simulados. Cobarde intención de final.
¿Qué esperamos de aquello que no parece más que un dulce daño diría Alfonsina ahogada en el mar?
¿ El sabor a caramelo de arsénico vencido?, ¿ El pegajoso gusto que deja en la garganta el dolor?
¡Flor de kiosko en el microcentro nos compramos donde todo sale caro y nada vale lo que es!
Variante 2: Implacable. Repetir
Pero como en el colegio , cuando te castigaban a llenar 100 renglones con el imperativo categórico incongruente y azarozo, de: No seré más como soy, de boca de un vejete disfrazado de maestra.
Viejos fantasmas con trajes gastados y frases remañidas, ya están cansados de salir una y otra vez a escena. Y el sueldo que cobran es la cara de desgracia que ponemos cuando los vemos iniciar la función.
Pero yo, recito a esa niña que tapada hasta la nariz en su cama, quiere que igual le cuenten , ese macabro cuento que la tiembla como una orquídea, una y otra vez.
jueves, 14 de agosto de 2008
miércoles, 13 de agosto de 2008
Oído Instrumento
Hay toda clase de instrumentos:
Enormes raquíticas gritonas de voces varias, bombardeadores de sangre pulsante como enfermeras del corazón, quejonas rasguciadas que cantan solo cuando duermen en una rodilla, locas metálicas que hablan un extraño lenguaje ajeno al abecedario, maderas empedernidas de reloj, enormes topos con patas y dientes blancos que susurran sutilezas o enloquecen en sarazas groseras e incomprensibles mientras corren eclécticos hasta dominar el alba de todos.
Y hayá ... pal fondo, hay chanchonas maderosas y tozudas, como aquellos búhos graves de notas gruesas que nos deletrean su nombre en un sin son , sin , su salto hacia el centro de la tierra.
(Habláme que te escucho, en tu juego de aspiradoras y plumeros)
Sos charango equivocado, viola con problemas de crecimiento, percusión sin pun-ba de tambor, pero sos , el eterno golpe suave del grueso amor. Por eso a vos te cortejo, Con . Trabajo
Enormes raquíticas gritonas de voces varias, bombardeadores de sangre pulsante como enfermeras del corazón, quejonas rasguciadas que cantan solo cuando duermen en una rodilla, locas metálicas que hablan un extraño lenguaje ajeno al abecedario, maderas empedernidas de reloj, enormes topos con patas y dientes blancos que susurran sutilezas o enloquecen en sarazas groseras e incomprensibles mientras corren eclécticos hasta dominar el alba de todos.
Y hayá ... pal fondo, hay chanchonas maderosas y tozudas, como aquellos búhos graves de notas gruesas que nos deletrean su nombre en un sin son , sin , su salto hacia el centro de la tierra.
(Habláme que te escucho, en tu juego de aspiradoras y plumeros)
Sos charango equivocado, viola con problemas de crecimiento, percusión sin pun-ba de tambor, pero sos , el eterno golpe suave del grueso amor. Por eso a vos te cortejo, Con . Trabajo
sábado, 9 de agosto de 2008
La comida de los Centauros
ELEGIA
Prometí no olvidar de escribir en mi bitácora tu último deseo: Lo único que te pido es que no me quieras.
Juro que escarbé la tierra, me llené de barro los labios, las yemas de los dedos, la garganta y aún así no pude dejar de decírtelo , sabiendo que en ese mismo instante germinarían piletas vacías y océanos de silencios como serpentinas.
Pero ya lo descubrí un envenenamiento fúngico es esta sensación de amor. Ambrosía griega hecha de néctar, es este , el manjar de los dioses . Solanáceas batatas, tomates, brevas y otras raíces hacen de esta receta embrujada una ingesta micofóbica.
Eleusis
Cortar los hongos úvaros en finas rodajas, almibararlos con vino ácido del valle húmedo y ungirlos en manteca tibia con perlas de pimienta persas , hasta que crujan los huesos.
Cortar finas lonjas de ave apenas muerta y humedecerlas con la mezcla anterior. Dejar reposar hasta que brote el deseo de la boca por el hedor de un olor aduraznado. Unir las partes con sumo cuidado. Cocer lento sobre la llama azul.
Desnudar a los amantes y verter dos gotas de sangre, UNA por cada uno , cuando se sienta supurar el vino de los hongos inflamados.
Alejar del fuego que arde y esperar la tibieza del cuerpo que ingesta.
Desnuda sobre la mesa está el plato de mujer en carne viva para derramar con sutileza la cocción y comenzar así la degustación, con prudencia, de cada una de las partes.
Los dioses decían que decían que no hay cuerpo que comer si no hay cuerpo al cual comer, pues entonces dejar entrar en la boca de a sorbos dentados , cada sabor hasta llegar a la vulba de nuestra servida amante.
El amor fúngico hace efecto en este trance y hacia los labios de ella comenzará a brotar un estado caníbal , difícil de explicar con palabras.
Húndase en su carne jugosa , mientras que por sus labios goteará un líquido blanco como hilos de madreperla.
Prometí no olvidar de escribir en mi bitácora tu último deseo: Lo único que te pido es que no me quieras.
Juro que escarbé la tierra, me llené de barro los labios, las yemas de los dedos, la garganta y aún así no pude dejar de decírtelo , sabiendo que en ese mismo instante germinarían piletas vacías y océanos de silencios como serpentinas.
Pero ya lo descubrí un envenenamiento fúngico es esta sensación de amor. Ambrosía griega hecha de néctar, es este , el manjar de los dioses . Solanáceas batatas, tomates, brevas y otras raíces hacen de esta receta embrujada una ingesta micofóbica.
Eleusis
Cortar los hongos úvaros en finas rodajas, almibararlos con vino ácido del valle húmedo y ungirlos en manteca tibia con perlas de pimienta persas , hasta que crujan los huesos.
Cortar finas lonjas de ave apenas muerta y humedecerlas con la mezcla anterior. Dejar reposar hasta que brote el deseo de la boca por el hedor de un olor aduraznado. Unir las partes con sumo cuidado. Cocer lento sobre la llama azul.
Desnudar a los amantes y verter dos gotas de sangre, UNA por cada uno , cuando se sienta supurar el vino de los hongos inflamados.
Alejar del fuego que arde y esperar la tibieza del cuerpo que ingesta.
Desnuda sobre la mesa está el plato de mujer en carne viva para derramar con sutileza la cocción y comenzar así la degustación, con prudencia, de cada una de las partes.
Los dioses decían que decían que no hay cuerpo que comer si no hay cuerpo al cual comer, pues entonces dejar entrar en la boca de a sorbos dentados , cada sabor hasta llegar a la vulba de nuestra servida amante.
El amor fúngico hace efecto en este trance y hacia los labios de ella comenzará a brotar un estado caníbal , difícil de explicar con palabras.
Húndase en su carne jugosa , mientras que por sus labios goteará un líquido blanco como hilos de madreperla.
Metal
Me vibra el cuerpo. Como un disparo. Obviedad de sostener el metal dorado en mi cuerpo mientras los labios aprietan y mi corazón sopla confundido sin saber el camino.
Tu brazo sostiene el aire, fluye en tu silencio el bronce de su voz líquida y crocante, buscando algo para agregarle a las reglas del pentagrama.
Rayas puntos líneas rectas curvas, todas te llenan la garganta y los escupís con la misma ternura , con la que das a esa mujer ... a tragar bella saliva de tus besos.
Lo agarro con miedo a morderlo, dolce daño, lo cuelgo a mi cuello y le pido desde mi vientre parir algo que suene más sincero que mi voz. Vos, voz, canturreas para no decirnos lo que pasa en tu cabeza en clave de abecedario.
Vibración que muta las paredes un instante, cuando escuchamos hasta tus soplidos, escupidas y esa respiración entrecortada.
Y al final , esa loca imagen loca de ver que quién te sostiene a vos, es ÉL, y vos le prestás embriagado , tu cuerpo.
Tu brazo sostiene el aire, fluye en tu silencio el bronce de su voz líquida y crocante, buscando algo para agregarle a las reglas del pentagrama.
Rayas puntos líneas rectas curvas, todas te llenan la garganta y los escupís con la misma ternura , con la que das a esa mujer ... a tragar bella saliva de tus besos.
Lo agarro con miedo a morderlo, dolce daño, lo cuelgo a mi cuello y le pido desde mi vientre parir algo que suene más sincero que mi voz. Vos, voz, canturreas para no decirnos lo que pasa en tu cabeza en clave de abecedario.
Vibración que muta las paredes un instante, cuando escuchamos hasta tus soplidos, escupidas y esa respiración entrecortada.
Y al final , esa loca imagen loca de ver que quién te sostiene a vos, es ÉL, y vos le prestás embriagado , tu cuerpo.
Sencillo amor de macramé.
Las agujas de tejer se cruzan, van y vienen pues con su lazo metálico se entrelazan. Forman formas que tejen palabras sobre el silencio hilado de mi espera. No soy Penélope ni lo pudiera. Aunque quisiera tejer a los pies de tu tren un anuncio : Llegarás.
Ahora tomo una sola , fina y con punta como una navaja, es un gancho que me atrapa el alma cada vez que doy otro punto de crochet, para expandirme en una manta larga que nos envuelve y nos distancia.
Aire y piel de lana se espuman en cada hilo o en cada hora. Miro el reloj que pasa y sangra tu ausencia de aguja en movimiento .
Lo lleno de macramé para la mesita de luz , para tu cuello y para mi abrazo empeluchado. Tic – tac. Yo te tejo llena de teclas de piano en una indescriptible ausencia. Bajo mil óvalos de lana sueño que me desovillarás los labios en este entierro de santa clara .
Ahora tomo una sola , fina y con punta como una navaja, es un gancho que me atrapa el alma cada vez que doy otro punto de crochet, para expandirme en una manta larga que nos envuelve y nos distancia.
Aire y piel de lana se espuman en cada hilo o en cada hora. Miro el reloj que pasa y sangra tu ausencia de aguja en movimiento .
Lo lleno de macramé para la mesita de luz , para tu cuello y para mi abrazo empeluchado. Tic – tac. Yo te tejo llena de teclas de piano en una indescriptible ausencia. Bajo mil óvalos de lana sueño que me desovillarás los labios en este entierro de santa clara .
viernes, 8 de agosto de 2008
Osito urbano
En las noches de tango todo va y viene,
los líquidos en la boca, las miradas tensas,
el sexo a punto de explotar en cualquier lado,
los pasos de baile lucidos para nada, el deseo frustrado disfrazado de liquidación.
Y alguien , un UNO se asoma entre el tumulto de palurdos varones y tranfugas mujeres. Joven osito urbano, de sonrisa corta y mirada tímida.
Un momento de andar por la vida y encontrarse.
La música acompaña cada instancias locas y simples de la vida que nos atamos tantas veces a recordarlas al pedo. Pero si hay algo que no se puede borrar es el compás, ese encuentro de dos notas que tratan de decirse algo. Eso no lo barre el tiempo cruel, ni el azarozo y hasta a veces ni el ingrato.
Suena tanguero mi decir , lo sé, suena algo odioso y torpe. Son de caladura porteña mis palabras rencorosas, insatisfechas, solitarias y hasta en el peor de los casos idealizadas. Como el tango dicen todo lo que nunca podrá ser, todo lo que nunca pudo ser, o lo que casi fue pero no… y ahora ante mí se aparece un escenario de bellas mujeres ofrecidas al amor y de varones con paso firme a la gomina de pasajero abrazo cálido. Una vanal pantalla más de celuloide, una puesta de teatro para creerme que vivo al menos por una tanda un frenesí nostalgioso y pasional , de todo lo que nunca va a suceder.
Pero al final como parada ante una juguetería lo veo sentado en la calle Florida, gris de tanguero, suave y pequeño porque es oso y porque es gris. No está a la venta y esa ventanosa vidriera me separa de pagar por él en pesos y arroparlo en la cama.
Me voy pensando en su vida que creo diminuta , en sus ojitos pequeños que ven pasar la vida urbana día tras día , ¿y si capaz loca y anónimamente rompo el vidrio y ya ?
Solo para preguntarle: De este loco mundo de cemento vos pequeño gran little bear , ¿qué ves? ¿Vos me podrías revelar todo aquello que no sepan mis ciegos ojos que viven con anteojeras de cristal?
Pero él no habla y con sus botones de plástico algo azulverdosos me dice: ¿quién puede ver la vida ser si no es con sus propios ojos?
No rompí el vidrio, ni camine por la calle Florida, nunca le hice ninguna pregunta. Solo dos compases de imaginario peluche asfaltado y gris urbano me dejaron verlo , un instante con mis propios ojos.
los líquidos en la boca, las miradas tensas,
el sexo a punto de explotar en cualquier lado,
los pasos de baile lucidos para nada, el deseo frustrado disfrazado de liquidación.
Y alguien , un UNO se asoma entre el tumulto de palurdos varones y tranfugas mujeres. Joven osito urbano, de sonrisa corta y mirada tímida.
Un momento de andar por la vida y encontrarse.
La música acompaña cada instancias locas y simples de la vida que nos atamos tantas veces a recordarlas al pedo. Pero si hay algo que no se puede borrar es el compás, ese encuentro de dos notas que tratan de decirse algo. Eso no lo barre el tiempo cruel, ni el azarozo y hasta a veces ni el ingrato.
Suena tanguero mi decir , lo sé, suena algo odioso y torpe. Son de caladura porteña mis palabras rencorosas, insatisfechas, solitarias y hasta en el peor de los casos idealizadas. Como el tango dicen todo lo que nunca podrá ser, todo lo que nunca pudo ser, o lo que casi fue pero no… y ahora ante mí se aparece un escenario de bellas mujeres ofrecidas al amor y de varones con paso firme a la gomina de pasajero abrazo cálido. Una vanal pantalla más de celuloide, una puesta de teatro para creerme que vivo al menos por una tanda un frenesí nostalgioso y pasional , de todo lo que nunca va a suceder.
Pero al final como parada ante una juguetería lo veo sentado en la calle Florida, gris de tanguero, suave y pequeño porque es oso y porque es gris. No está a la venta y esa ventanosa vidriera me separa de pagar por él en pesos y arroparlo en la cama.
Me voy pensando en su vida que creo diminuta , en sus ojitos pequeños que ven pasar la vida urbana día tras día , ¿y si capaz loca y anónimamente rompo el vidrio y ya ?
Solo para preguntarle: De este loco mundo de cemento vos pequeño gran little bear , ¿qué ves? ¿Vos me podrías revelar todo aquello que no sepan mis ciegos ojos que viven con anteojeras de cristal?
Pero él no habla y con sus botones de plástico algo azulverdosos me dice: ¿quién puede ver la vida ser si no es con sus propios ojos?
No rompí el vidrio, ni camine por la calle Florida, nunca le hice ninguna pregunta. Solo dos compases de imaginario peluche asfaltado y gris urbano me dejaron verlo , un instante con mis propios ojos.
KAN.YI.TU
Bajo una tela araña, me araña el sentido de tu boca, roca abierta curada. Hada de mi oca. Haz de mi lengua un firmamento fino , estar es la forma en la que miento cada vez que la araña, rraña una parte de tu - vos. No es ni hora ni momento pero el instante de mi todo sinsentido es un fino instrumento de este kan.yi.tu, yo, siento , deseos de papel en esta hora indiscreta en que la pulsión cura la insultable amargura de extraviar tu , do, lor ... Inapropiada es todo lo que soy porque si callo y una araña me araña - dañará toda la hiel de mi. Voz.
Ese temblor matutino
Vos y ese temblor matutino.
Tu sol se asoma por los rectángulos que elegiste como celuloide de la vida esperando ver tu película después de ponerte tus tacos de reptil.
Todavía el silencio. Creencia de que todo amanecer combate las monstruosas bestias de la noche.
Mentira. Sobre las sábanas arrugadas aún yace la niña abrazada a sus Billiken, delgada como un hilo. Con ojos mediterráneos y pupilas del mar muerto.
La medias de nylon suben por cada una de tus pantorrillas , y el botón dorado que corona tu cuello te enfrenta, al fin , entre tus alborotados rulos negros , al espejo de todo lo que aún no te atreverás a ser.
Tu sol se asoma por los rectángulos que elegiste como celuloide de la vida esperando ver tu película después de ponerte tus tacos de reptil.
Todavía el silencio. Creencia de que todo amanecer combate las monstruosas bestias de la noche.
Mentira. Sobre las sábanas arrugadas aún yace la niña abrazada a sus Billiken, delgada como un hilo. Con ojos mediterráneos y pupilas del mar muerto.
La medias de nylon suben por cada una de tus pantorrillas , y el botón dorado que corona tu cuello te enfrenta, al fin , entre tus alborotados rulos negros , al espejo de todo lo que aún no te atreverás a ser.
La piel es Tirana
Nos creemos tan dueños de ella que una sencilla trampa de ratas de pasillo nos atrapa como tontos que sienten adueñarse del mundo.
Sin explicaciones, preguntas ni atenuantes ella elige un territorio para colonizarnos. Autoritaria se impone y se entrega a la vez. Engañosa bestiecita cruel que adoramos.
Nos doblegamos. Al brasero de en un beso de húmedas lenguas entreveradas. Rendimos cultos vanales y caricias como fetiches de peluche.
Mientras, esa química indecible, se pasea como una bella mujer vestida de rojo o un seductor galán de brillantes zapatos negros. Bailan , porque te quieren a vos en la pista de su lecho.
La piel es tirana. Y uno se deja creyéndose el dueño de matarla cuando quiera, con solo una áspera raspada de piedra pómez.
Solo un dejo de amor puede clavar un cuchillo y hacerle un tajo que la bra de lado a lado y la colme , de lo indescriptible...
Sin explicaciones, preguntas ni atenuantes ella elige un territorio para colonizarnos. Autoritaria se impone y se entrega a la vez. Engañosa bestiecita cruel que adoramos.
Nos doblegamos. Al brasero de en un beso de húmedas lenguas entreveradas. Rendimos cultos vanales y caricias como fetiches de peluche.
Mientras, esa química indecible, se pasea como una bella mujer vestida de rojo o un seductor galán de brillantes zapatos negros. Bailan , porque te quieren a vos en la pista de su lecho.
La piel es tirana. Y uno se deja creyéndose el dueño de matarla cuando quiera, con solo una áspera raspada de piedra pómez.
Solo un dejo de amor puede clavar un cuchillo y hacerle un tajo que la bra de lado a lado y la colme , de lo indescriptible...
Insecto
Es que un insecto se me mete en la cabeza , un aleteo. Fuego en tus ojos. Sol y penumbra en mis neuronas.
El viento sopla mas fuerte cuando te vas por la calle neblinosa de mi barrio pobre. Tu sobretodo largo se arrastra dejándome huellas y estas manos que te acarician la espalda pisan con mis dedos las baldozas.
La música suena porque no te fuiste, el reloj no se detiene porque vas a volver a mis sueños. Sos un insecto y yo una oruga con alas de ángel y corazón de serpiente.
Enciendo un cigarrillo. Me miras siempre así cuando te miro? o cuando fumo? Un beso despista a mis fantasmas y los tuyos parlotean como las brujas de Hamlet. ¿Estas aleteando? Ah!, no? Me había parecido … sentí tus alas sobre mi pecho y me dio escalofríos de ensueño. Me gustan las ilusiones de amor. Yo ahora broto un poco, germina algo de un verdor claro que me sale de las manos y la lengua.
Estoy parada en el umbral del alba, espero que los libros se aquieten y tus zapatos gastados vuelvan a inventarme el cuento de un grillo y una lámpara que querían conocer el amor.
El viento sopla mas fuerte cuando te vas por la calle neblinosa de mi barrio pobre. Tu sobretodo largo se arrastra dejándome huellas y estas manos que te acarician la espalda pisan con mis dedos las baldozas.
La música suena porque no te fuiste, el reloj no se detiene porque vas a volver a mis sueños. Sos un insecto y yo una oruga con alas de ángel y corazón de serpiente.
Enciendo un cigarrillo. Me miras siempre así cuando te miro? o cuando fumo? Un beso despista a mis fantasmas y los tuyos parlotean como las brujas de Hamlet. ¿Estas aleteando? Ah!, no? Me había parecido … sentí tus alas sobre mi pecho y me dio escalofríos de ensueño. Me gustan las ilusiones de amor. Yo ahora broto un poco, germina algo de un verdor claro que me sale de las manos y la lengua.
Estoy parada en el umbral del alba, espero que los libros se aquieten y tus zapatos gastados vuelvan a inventarme el cuento de un grillo y una lámpara que querían conocer el amor.
Undo/Redo
Miles de abortos. Embolsados. Ignorados olvidos . LISTO. Miles de amores llenos de golpes -silencios enlatados y apilados sobre una alacena nueva.
Estamos llenos de botones: suprimir, delete, cancel escape.
Todo es abortable: amigos, amantes, casas, proyectos, ganas, tiempo, deseos, números, besos, orgasmos, viajes, letreros, instantes, recuerdos.
Que nadie nazca para no ser querido. Ideal de la maternidad. Cien hijos y sueños de a miles . Se cancelan utopías y hasta ideales. No solo fetos. Se aborta el dolor.
Undo. Deshacer todo lo hecho como si nada.
Redo. Rehacer todo en un instante como si nada.
No hay inyección local para el alma. Me encloroformo entera y todo va a pasar . Pero el cloroformo se evapora y entonces voy a tener que huir . Abortar la nave espacial y escapar por la tangente. Pero, con el tiempo se abrirán otra vez mis ojos como dos mecanos. Aunque no voy a volver, porque ya había abortado a todos los sueños de mi vida.
Estamos llenos de botones: suprimir, delete, cancel escape.
Todo es abortable: amigos, amantes, casas, proyectos, ganas, tiempo, deseos, números, besos, orgasmos, viajes, letreros, instantes, recuerdos.
Que nadie nazca para no ser querido. Ideal de la maternidad. Cien hijos y sueños de a miles . Se cancelan utopías y hasta ideales. No solo fetos. Se aborta el dolor.
Undo. Deshacer todo lo hecho como si nada.
Redo. Rehacer todo en un instante como si nada.
No hay inyección local para el alma. Me encloroformo entera y todo va a pasar . Pero el cloroformo se evapora y entonces voy a tener que huir . Abortar la nave espacial y escapar por la tangente. Pero, con el tiempo se abrirán otra vez mis ojos como dos mecanos. Aunque no voy a volver, porque ya había abortado a todos los sueños de mi vida.
Ratones de Camambert
Somos ratones dentro una gran horma. Pasadizo de agujeros. Vas por allí y yo por allá. Nos sumergimos en un gran amor de gula camambert. Estamos a punto de ser atrapados por el sueño de un queso-amor exquisito. No nos dejemos engañar.
Es nuestra fantasía de cortezas y carne. Mastiquemos . Falta poco para que un cuchillo nos corte este idilio en pedazitos. Mientras como dos ratones embriagados buscamos hoyos del amor hasta los pies.
Bésame que estamos a punto de ser atrapados. Veo el filo de tu boca cerca de mÍ.
Y brillo del cuchillo silente se nos acerca .
Un hueco de cáscaras finas se abre lejano y tibio. Da por favor, un paso más hacia mí, que esa punta platinada se aleja si , nos, da miedo vernos.
Es nuestra fantasía de cortezas y carne. Mastiquemos . Falta poco para que un cuchillo nos corte este idilio en pedazitos. Mientras como dos ratones embriagados buscamos hoyos del amor hasta los pies.
Bésame que estamos a punto de ser atrapados. Veo el filo de tu boca cerca de mÍ.
Y brillo del cuchillo silente se nos acerca .
Un hueco de cáscaras finas se abre lejano y tibio. Da por favor, un paso más hacia mí, que esa punta platinada se aleja si , nos, da miedo vernos.
Una cuestion algebráica
Los cuerpos de una mujer son una cuestión algebráica.
Senos, cosenos y otras tangentes no merecen el vanidoso eclipse de mi autoria. Frente a ellas ¿ Qué soy yo? Solo dos ojos que miran. Mi idioma es robar cual quirúrgica operación el bello silencio de todos sus senos juntos, recostados y caídos, ungidos entre sí, hermanados.
Somos mujeres, nos unen las cuevas del miedo, la temeraria entrega de huirle al cloroformo del amor.
Y lejos de todas las manos ascéticas, lejos de toda decoración florida, desde allí me miran ustedes, mujeres. Y yo : sola, desnuda ante todas las pestañas y todos los cabellos.
Ante vosotras hago silencio, bajo los ojos y navego hacia el cruel cuento de niñas de las bellas durmientes
¡Cuidado con el huso de la anciana!. Cuidado con la aguja que las dormirá para siempre.
Viejas dagas metamórficas que afilan la punta cerca de sus cuellos hoy se disfrazan de shopping, moda y chics de elites enloquecidas en un mundo outlet.
Senos, cosenos y otras tangentes no merecen el vanidoso eclipse de mi autoria. Frente a ellas ¿ Qué soy yo? Solo dos ojos que miran. Mi idioma es robar cual quirúrgica operación el bello silencio de todos sus senos juntos, recostados y caídos, ungidos entre sí, hermanados.
Somos mujeres, nos unen las cuevas del miedo, la temeraria entrega de huirle al cloroformo del amor.
Y lejos de todas las manos ascéticas, lejos de toda decoración florida, desde allí me miran ustedes, mujeres. Y yo : sola, desnuda ante todas las pestañas y todos los cabellos.
Ante vosotras hago silencio, bajo los ojos y navego hacia el cruel cuento de niñas de las bellas durmientes
¡Cuidado con el huso de la anciana!. Cuidado con la aguja que las dormirá para siempre.
Viejas dagas metamórficas que afilan la punta cerca de sus cuellos hoy se disfrazan de shopping, moda y chics de elites enloquecidas en un mundo outlet.
Tintineo de Trenes
Niña crece tu tristeza. Es solo un vapor de amor.
Un bisturí filoso te corta . No te asustes , es el miedo…
Su nuca indiferente emerge como una enredadera. No tiene ojos , es un cuello vacío que mira hacia la nada. Un fuera de foco.
La melancolía solo chorrea un vino barato sobre las heridas .
Y vos recostada sobre una pagina sin palabras, sos un hada con las alas descuajadas pestañeando un mar de a gotas .
Pequeña...
Un dedo toca la punta de tu nariz como campanita de fresia.
Escucha a los lirios sobre el agua, son un tintineo de trenes que te arrullan.
Un bisturí filoso te corta . No te asustes , es el miedo…
Su nuca indiferente emerge como una enredadera. No tiene ojos , es un cuello vacío que mira hacia la nada. Un fuera de foco.
La melancolía solo chorrea un vino barato sobre las heridas .
Y vos recostada sobre una pagina sin palabras, sos un hada con las alas descuajadas pestañeando un mar de a gotas .
Pequeña...
Un dedo toca la punta de tu nariz como campanita de fresia.
Escucha a los lirios sobre el agua, son un tintineo de trenes que te arrullan.
Cactus
Declararía todo lo que pueda declarar, todo , cuanto una hombre declare a una mujer, y viceversa.
Enterrada estaba bajos las arenas de Egipto sin agua bajo los fangos del amazonas hasta que alguna boca me diera agua de sus labios y llenara de agua mi garganta seca.
Desde mi cabeza enterrada veo a Erica , a William y a Sam + a tanta otra gente sedienta de un beso sudoroso.
Mi cuerpo va perdiendo la sensación de su esencia femenina. La arena dibuja pechos que no son míos.
Un cactus es mi pierna velluda y el cielo mi orgasmo imaginario.
¿Seré huesos cuando me desentierren? ¿Seré cadáver prematuro o exquisito?
Quiero ser solo polvo de mar.
¿Me harás decir más versos aunque solo halles de mi cuerpo un fantasma? Y ya lo sé , es , para sentir que aún entre la muerte somos vida, nosotros, los otros y los poetas.
Enterrada estaba bajos las arenas de Egipto sin agua bajo los fangos del amazonas hasta que alguna boca me diera agua de sus labios y llenara de agua mi garganta seca.
Desde mi cabeza enterrada veo a Erica , a William y a Sam + a tanta otra gente sedienta de un beso sudoroso.
Mi cuerpo va perdiendo la sensación de su esencia femenina. La arena dibuja pechos que no son míos.
Un cactus es mi pierna velluda y el cielo mi orgasmo imaginario.
¿Seré huesos cuando me desentierren? ¿Seré cadáver prematuro o exquisito?
Quiero ser solo polvo de mar.
¿Me harás decir más versos aunque solo halles de mi cuerpo un fantasma? Y ya lo sé , es , para sentir que aún entre la muerte somos vida, nosotros, los otros y los poetas.
Click Clak
Click Clack. .
¿Escuchaste eso? ¿Fué mi camara de fotos, tu reloj a cuerda o mis huesos?
Despertate ¡fijémonos entre las sábanas!
Ves lo mismo que yo? Bajo las almohadas yacen hechos mierda todos nuestros deseos. Muertos como ratas dormían atrás de nuestras cabezas.
¡Uy mirá! Las sábanas están llenas de chancros de sangre sin parir, como mil hijos hechos bolsa.
¿Dónde esta el polvo que compramos? Saquemos todo ya antes de que llegue María y que lo vea, ¡pobre María!
Que no lo vea nadie.
Y si lo metemos en el lavarropas, sabes mi amor, que ya no volveremos a verlo nosotros, nunca, tampoco.
¿Escuchaste eso? ¿Fué mi camara de fotos, tu reloj a cuerda o mis huesos?
Despertate ¡fijémonos entre las sábanas!
Ves lo mismo que yo? Bajo las almohadas yacen hechos mierda todos nuestros deseos. Muertos como ratas dormían atrás de nuestras cabezas.
¡Uy mirá! Las sábanas están llenas de chancros de sangre sin parir, como mil hijos hechos bolsa.
¿Dónde esta el polvo que compramos? Saquemos todo ya antes de que llegue María y que lo vea, ¡pobre María!
Que no lo vea nadie.
Y si lo metemos en el lavarropas, sabes mi amor, que ya no volveremos a verlo nosotros, nunca, tampoco.
domingo, 3 de agosto de 2008
Hilachas
Me hundo en la cama a navegar un sueño que no sueño. La vigilia improductiva de algunas noches me corroe la cabeza y envejece la comisura de mis labios.
Siento el olor del tiempo que transcurre en vano, mientras la tele destella imágenes insípidas.
Es la resaca de la quietud del alma. Me muerde los ojos y lame como un perro mis orejas para mover las estrellas y mis piernas echadas a la nada.
Juego el engaño del amanecer. Me prometo que mis dedos se moverán llenos de hormigas sobre una página en blanco, contando historias increíbles, o enumerando azucenas de plástico como en un mundo todo hecho de 3 D.
Me rasco la cabeza atontada y salen de mis rulos hilachas de luciérnagas y riestras de grullas de papel.
Mis pechos apestan a un hedor de piedras preciosas escondidas en un cuenco pútrido de papas viejas. Las miro centellear en mis pupilas, pero me tapo la nariz por el olor a basura que olvidé sacar a la calle, capaz de repeler ángeles y otras yerbas.
Escarbando con mi dedo me arranqué huevos de serpiente y una dalia negra que tenía pegada al paladar. Todo de puro aburrimiento.
Heché procenex nueva fragancia en mis orejas y brotaron fetos muertos, pero en escabeche.
Entonces, se vino la fresca y salí a la puerta a ver mi repetida calle de barrio. Parada en la vereda de enfrente, me ví. Vestida con sedas y encajes chantilly subiendo con prisa a una enorme calabaza. Miré en el umbral de mi puerta y vi que allí había olvidado al partir sus filosos taco aguja.
Yo, volví descalza a buscar en la almohada. Una hilacha de luciérnagas.
Siento el olor del tiempo que transcurre en vano, mientras la tele destella imágenes insípidas.
Es la resaca de la quietud del alma. Me muerde los ojos y lame como un perro mis orejas para mover las estrellas y mis piernas echadas a la nada.
Juego el engaño del amanecer. Me prometo que mis dedos se moverán llenos de hormigas sobre una página en blanco, contando historias increíbles, o enumerando azucenas de plástico como en un mundo todo hecho de 3 D.
Me rasco la cabeza atontada y salen de mis rulos hilachas de luciérnagas y riestras de grullas de papel.
Mis pechos apestan a un hedor de piedras preciosas escondidas en un cuenco pútrido de papas viejas. Las miro centellear en mis pupilas, pero me tapo la nariz por el olor a basura que olvidé sacar a la calle, capaz de repeler ángeles y otras yerbas.
Escarbando con mi dedo me arranqué huevos de serpiente y una dalia negra que tenía pegada al paladar. Todo de puro aburrimiento.
Heché procenex nueva fragancia en mis orejas y brotaron fetos muertos, pero en escabeche.
Entonces, se vino la fresca y salí a la puerta a ver mi repetida calle de barrio. Parada en la vereda de enfrente, me ví. Vestida con sedas y encajes chantilly subiendo con prisa a una enorme calabaza. Miré en el umbral de mi puerta y vi que allí había olvidado al partir sus filosos taco aguja.
Yo, volví descalza a buscar en la almohada. Una hilacha de luciérnagas.
Poema a las mujeres que tiene un amor de telenovela
Besos largos y mocos chorrean sobre el plato
silencios sobre llantos que salpican garabatos,
Sabor a bolero,
olor a puchero,
¿sollozos contenidos o dolores adheridos?
ellos viven abrazos de cartón corrugado,
¡en ese amor alguno se ha cagado!
Entre jabón en polvo y mujeres hermosas,
esas bocas finas te dicen cualquier cosa...
y la leche derramada en todas partes,
leche en tu sonrisa, calentura al mirarte,
botones que aprietan la cintura perdida,
y la transpiración te moja alguna herida,
con tus tetas sin caricias y tus
sueños de delicias, en sus ojos caramelo y el soñado olor dulce de su pelo
besando bocas rojas de antena satelital
con edipos de clase y pelotudez cultural:
inservibles monjas de clausura,
vidas de tacho de basura,
bastardos hijos abandonados
buscan en confines a sus padres olvidados
entre amores asexuados por idilios inventados,
viejas madres prostitutas venden hijas sustitutas, y
Tus mocos que se secan en la tanda,
soñás cogerlo al borde de una baranda y
el puchero que calienta el contenido, hace explotar ese puto choclo hervido, ah! de pronto la pasión que ahora concluye
te hace ver cómo la vida huye cuando
llega ese hombre que juega tu partido,
alguna vez quizás... lo hayas querido y
la pantalla te dibuja una pelota,
que golpea tu cabeza y otra vez
ahora sos otra,
con ese culo que te llega por el piso,
y ese sueño que nunca nadie quiso.
silencios sobre llantos que salpican garabatos,
Sabor a bolero,
olor a puchero,
¿sollozos contenidos o dolores adheridos?
ellos viven abrazos de cartón corrugado,
¡en ese amor alguno se ha cagado!
Entre jabón en polvo y mujeres hermosas,
esas bocas finas te dicen cualquier cosa...
y la leche derramada en todas partes,
leche en tu sonrisa, calentura al mirarte,
botones que aprietan la cintura perdida,
y la transpiración te moja alguna herida,
con tus tetas sin caricias y tus
sueños de delicias, en sus ojos caramelo y el soñado olor dulce de su pelo
besando bocas rojas de antena satelital
con edipos de clase y pelotudez cultural:
inservibles monjas de clausura,
vidas de tacho de basura,
bastardos hijos abandonados
buscan en confines a sus padres olvidados
entre amores asexuados por idilios inventados,
viejas madres prostitutas venden hijas sustitutas, y
Tus mocos que se secan en la tanda,
soñás cogerlo al borde de una baranda y
el puchero que calienta el contenido, hace explotar ese puto choclo hervido, ah! de pronto la pasión que ahora concluye
te hace ver cómo la vida huye cuando
llega ese hombre que juega tu partido,
alguna vez quizás... lo hayas querido y
la pantalla te dibuja una pelota,
que golpea tu cabeza y otra vez
ahora sos otra,
con ese culo que te llega por el piso,
y ese sueño que nunca nadie quiso.
Tu música me antropofagia
No hay certezas, solo el don de se abrazo y nuestras piernas sobre la tierra.
Los cuerpos no se entregan. Están ahí. El hambre de amar hace estragos en la carne. Todos lo saben. Todos van al matadero y huyen de él.
La sangre gotea entre los dientes de los amantes. Extraño estado. Repulsión y deseo desesperado.
Tomá entonces tu filo platinado en el que tus ojos se reflejan cual mis ojos y sin mirarme siquiera, abrí un tajo en mi brazo, en mi vientre o sobre la curva que se tensa en mis muslos. Dejá que drene el placer si soportás el dolor de mi llanto continuo. Dejá que drene el dolor pues mi carne se prepara así para el festín orgiástico de tus dientes afilados.
Yo tengo tras mis cabellos una daga de bronce .
Y estaré esperando , penetrada hasta el alma mamífera de mi útero , para que llegue el momento de abrirte cual res extasiada por el orgasmo de la muerte.
Allí , echado sobre mi cuerpo que desfallece de a poco … bajo el aullido aletargado de tu voz.
Los cuerpos no se entregan. Están ahí. El hambre de amar hace estragos en la carne. Todos lo saben. Todos van al matadero y huyen de él.
La sangre gotea entre los dientes de los amantes. Extraño estado. Repulsión y deseo desesperado.
Tomá entonces tu filo platinado en el que tus ojos se reflejan cual mis ojos y sin mirarme siquiera, abrí un tajo en mi brazo, en mi vientre o sobre la curva que se tensa en mis muslos. Dejá que drene el placer si soportás el dolor de mi llanto continuo. Dejá que drene el dolor pues mi carne se prepara así para el festín orgiástico de tus dientes afilados.
Yo tengo tras mis cabellos una daga de bronce .
Y estaré esperando , penetrada hasta el alma mamífera de mi útero , para que llegue el momento de abrirte cual res extasiada por el orgasmo de la muerte.
Allí , echado sobre mi cuerpo que desfallece de a poco … bajo el aullido aletargado de tu voz.
Tantalia para Macedonio y El
En la leyenda de Tántalo, héroe helénico hijo de Zeus, sirvió a los dioses en un banquete la carne de su propio hijo Pélope.
Por ello, que revelaba los secretos de su padre mereció el castigo de sufrir de sed y hambre perpetuas.
Otra versión cuenta que el castigo fue por haber robado el néctar y la ambrosía de los dioses.
Pero más allá de la verdad de esta leyenda, dícese de vivir el suplicio de Tántalo cuando se quiere expresar el tormento de quien desea ansiosamente una cosa, y no la puede conseguir.
Una visión tantálica:
El amor es una visión tantálica. La pasión es, cuando existe, el deseo antropofágico de poseer al otro. Comerte de a pellizcos como una gordita de manteca diría Calvino. Sacarte la piel para sentir la carne viva entrando en mi garganta, mordida de a gajos, jugosa de tu líquido vital que huele a vainilla en la curva azul de tus ojos de gato y en la ácida oscuridad de ese cuerpo que me sabe a un dulzor imposible.
Todo vos sos imposible. Tu carne de mito es intragable, por eso solo quiero alimentarme de tu semen por 48 horas. Solo de él, de vos.
Vampirizarte… y que ese amargor plasticoso nutra mi voraz deseo de convertirme en un centauro salvaje. En una esclava de Dionisio.
Dionisiaca es tu falacia.
Y tu cara es un sofisma alado.
Imaginaria consumación de poseerte es mi espejismo.
Pero acá estoy , sentada, mirando tus palabras infinitas, tratando de no contar las notas del piano que faltan para que ya no estés. No vos, ni tus poemas prestados, ni tus fantasmas que me asustan, ni tus secretos tatuados en la piel. Me mordiste, intensos tus caninos me marcaron más allá de lo que vos verías.
Y poco a poco mi piel dibuja una frase que aún no logro descifrar. Tu mirada llena de erótica violencia, es como una gárgola en mi cuello.
Sobre la mesa: Tantalia encuadernada germina y se marchita al mismo tiempo. El universo y la nada.
¿O acaso podríamos saber algo más nosotros del amor?
Por ello, que revelaba los secretos de su padre mereció el castigo de sufrir de sed y hambre perpetuas.
Otra versión cuenta que el castigo fue por haber robado el néctar y la ambrosía de los dioses.
Pero más allá de la verdad de esta leyenda, dícese de vivir el suplicio de Tántalo cuando se quiere expresar el tormento de quien desea ansiosamente una cosa, y no la puede conseguir.
Una visión tantálica:
El amor es una visión tantálica. La pasión es, cuando existe, el deseo antropofágico de poseer al otro. Comerte de a pellizcos como una gordita de manteca diría Calvino. Sacarte la piel para sentir la carne viva entrando en mi garganta, mordida de a gajos, jugosa de tu líquido vital que huele a vainilla en la curva azul de tus ojos de gato y en la ácida oscuridad de ese cuerpo que me sabe a un dulzor imposible.
Todo vos sos imposible. Tu carne de mito es intragable, por eso solo quiero alimentarme de tu semen por 48 horas. Solo de él, de vos.
Vampirizarte… y que ese amargor plasticoso nutra mi voraz deseo de convertirme en un centauro salvaje. En una esclava de Dionisio.
Dionisiaca es tu falacia.
Y tu cara es un sofisma alado.
Imaginaria consumación de poseerte es mi espejismo.
Pero acá estoy , sentada, mirando tus palabras infinitas, tratando de no contar las notas del piano que faltan para que ya no estés. No vos, ni tus poemas prestados, ni tus fantasmas que me asustan, ni tus secretos tatuados en la piel. Me mordiste, intensos tus caninos me marcaron más allá de lo que vos verías.
Y poco a poco mi piel dibuja una frase que aún no logro descifrar. Tu mirada llena de erótica violencia, es como una gárgola en mi cuello.
Sobre la mesa: Tantalia encuadernada germina y se marchita al mismo tiempo. El universo y la nada.
¿O acaso podríamos saber algo más nosotros del amor?
Amor de baño
Tu amor es un amor de baño público,
de mingitorio
Constitución y ese olor que me penetra,
las braguetas se sacuden contra los vidrios entre
apretones y noviazgos de fellatios.
Sos un amor de higiénico rosado y te escapás,
te quiero enroscar a mi culo y
como un perro te pido a gritos,
donde solo hay puteadas escritas en las paredes,
lesbianas inventadas, teléfonos que no existen,
y yo,
que me meo parada sin boleto de ida hacia tu cama,
suplicando que me jures un idilio eterno,
hijos de a miles en las letrinas,
que me bañes,
que llenes mi cuerpo de marcas como trenes,
en todas esas direcciones equivocadas
con dulces besos de putas,
y mordiscones contra los pisos de Miserere.
Entonces , por fin, voy a tirar la cadena,
para que te vayas porque ya te fuiste,
para que tu cara se disuelva
en el remolino de agua que da vueltas frente a mis ojos,
y que tu olor se quede pegado
en los azulejos blancos de algunas estaciones,
de estas,
de aquellas otras,
y de todas esas otras,
que nunca seré yo.
de mingitorio
Constitución y ese olor que me penetra,
las braguetas se sacuden contra los vidrios entre
apretones y noviazgos de fellatios.
Sos un amor de higiénico rosado y te escapás,
te quiero enroscar a mi culo y
como un perro te pido a gritos,
donde solo hay puteadas escritas en las paredes,
lesbianas inventadas, teléfonos que no existen,
y yo,
que me meo parada sin boleto de ida hacia tu cama,
suplicando que me jures un idilio eterno,
hijos de a miles en las letrinas,
que me bañes,
que llenes mi cuerpo de marcas como trenes,
en todas esas direcciones equivocadas
con dulces besos de putas,
y mordiscones contra los pisos de Miserere.
Entonces , por fin, voy a tirar la cadena,
para que te vayas porque ya te fuiste,
para que tu cara se disuelva
en el remolino de agua que da vueltas frente a mis ojos,
y que tu olor se quede pegado
en los azulejos blancos de algunas estaciones,
de estas,
de aquellas otras,
y de todas esas otras,
que nunca seré yo.
Extraño
A veces, extraño el estado de los amantes. Ese ritual inconducente. Mirar como la obsesión se les hace una imagen borrosa y se les desdibujan los puntos en el espacio hasta transformarse en otra cosa.
Creen que nada va a reemplazar aquel velo del deseo y se envuelven en el. Les sacamos una foto. La congelamos. Observalos. Ellos no nos ven. Ellos no se ven.
Son como una foto enorme se les desvían los ojos para retener la escena y cada parte se hace una mancha, que ya no se escucha.
Se les empastan los ojos de desear. Se les infectan las pupilas por no desear nada . Se hacen pústulas de pus y quedan ciegos en la marea de querer amar una mancha muda.
La muerte es un juego de dos.
El amor, la sentencia de la ética de todos los hombres.
Creen que nada va a reemplazar aquel velo del deseo y se envuelven en el. Les sacamos una foto. La congelamos. Observalos. Ellos no nos ven. Ellos no se ven.
Son como una foto enorme se les desvían los ojos para retener la escena y cada parte se hace una mancha, que ya no se escucha.
Se les empastan los ojos de desear. Se les infectan las pupilas por no desear nada . Se hacen pústulas de pus y quedan ciegos en la marea de querer amar una mancha muda.
La muerte es un juego de dos.
El amor, la sentencia de la ética de todos los hombres.
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