lunes, 9 de noviembre de 2009

Ser-a

¿Qué será de nuestras noches de loco frenesí, de amor que trepaban colinas inmensas y cataratas de deseo?

¿Qué será de los olores que acariciaban el sudor de las sábanas infinitas y las luces imaginarias?

¿Qué será de las palabras que dejábamos verter cual goteos de lluvia en nuestros oídos?

¿Qué será de la música que nos envolvía, de los silencios agitados, de los juegos de niños, de la bravura del alma? ...

… ¿Será, un beso que se va quebrando en cada labio y en cada lengua entrelazada?

¿Será una oda al amor desamorándose , que en un quejido de dolor aullido, huye hacia el bosque, solo por el miedo a volver a entregarse a las colinas del deseo?

¿Será, entregarse otra vez con los ojos cerrados o bien abiertos y zambullirse en los fuegos que finalmente serán vacuos, pero que inevitablemente nos llaman como el canto de las sirenas peligrosas del mar?

Será la resignación furtiva, será un abrazo imaginario y negado, será aceptar lo inaceptable, será romper los lazos sedosos de alambres de púa, será el amor que nunca nos ha llegado a abrazar de una manera indecible, incomprensible , invencible, de tanto amor, insoportable.


martes, 21 de abril de 2009

El despertar

Se alejaba la oscuridad como quien cierra cientos de cajoncitos en el fin de la penumbra. El amanecer iba entrando , poco a poco, con cierta travesura de indiscreción.
Leila, sentada sobre su aletargado estado insomne sostenía una taza de té que dibujaba aureolas zigzaguentes frente a sus diminutos ojos azules.

Todo, era ese puro silencio del alba en el que se abría el alma de Leila como un gigante espejo magenta azulado que abanicaba la calma plenitud el horizonte. La vida fluía en cámara rápida y el aire comenzaba a teñirse de un dorado amarillo que flotaba y se derramaba como cortado de a gajos de limón.

Leila abría su boca tragando la mágica transición en la que la noche y el día se desentrelazan entre sí. La tierra humeaba el vapor del rocío.

Leila, acurrucada en el portal se sentía como miles de cristalitos rotos , unidos por un frágil lazo de seda.

El día comenzaba a adueñarse de sí en cada chispa de luz como una diadema.

Una vaga inquietud surcaba uno de los cristales , con forma de pie, dentro la joven enlazada en seda ¿era el despertar tan solo una sutil trampa del alma?

lunes, 2 de marzo de 2009

El secreto de la noche

¿Nunca te subiste a la montaña rusa y al bajar en un grito de placer ya estabas sin saberlo dentro de las tazas girando como un tonto , pero al abrir los ojos dabas vueltas en una calesita y de repente te languidecías en una hamaca de la plaza de tu barrio que olía a suave viento de verano , mientras volanteabas en los autitos chocadores y te temblaban las manos en el vértigo de un samba que se transformaba en tu cara atontada mirando las luces de una fuente de colores cuando la luz del sol ya se hacía atardecer?

¿A qué hora empezó este juego? , ¿A qué hora termina? . No dice la hora en el tiket que sostenés en la mano . Y tu helado se derrite goteandote hasta los pies.

Tus brazos están enredados con lazos de camelias que huelen a café, coco y vainilla.

Tu ropa se hace de aire y te ves desnuda , con la piel de gallina por el erizo de tus ojos que te hacen desear el deseo . No entendés porqué ,como en todos los sueños, estar desnuda no se te hace pesadilla.

Ahora empieza a gotear un agua de lluvia clara como si en cada gota brillara una estrella. Pero los astros duermen en el cielo y vos estás acá, en la tierra , con la piel húmeda .


Donde sos el secreto de la noche ... donde el miedo se transforma en magia. O en fantasmas...

Y esperás que la luz del amancer ahuyente el miedo al ver esos ojos de quien huele a café, coco y vainilla .

Esos ojos que desatan tus camelias invisibles.

Y cuando se devanesca el perfume , ya estarás otra vez vestida, no habrá camelias ni sueños de niña hecha mujer, habrá otras noches y otros días ... quién sabe con aroma a qué ...